2009-07-13
Soy una Madre de Plaza de Mayo Línea fundadora. Voy a detallar los momentos más terribles que en la vida me tocó vivir, como es la tremenda pérdida de un hijo. Los momentos más crueles que una madre nunca podrá sobrellevar, ni olvidar. La angustia sumada al llanto cuando me enteré que mi querido hijo había desaparecido. No entendía nada, hasta que me despierto a la realidad.
Entonces, empezó mi lucha. Fue un 31 de julio de 1976 cuando se lo llevaron, nunca supe cómo ni de dónde. Empezaron los habeas corpus en Capital y provincia. Nunca hubo una contestación. Recurrí a las iglesias donde todos mentían siendo cómplices de la dictadura.
Comenzó mi locura por no tener ninguna noticia. Y los días, los meses y los años pasaban, pero mi corazón de madre siempre me decía: “Ya va a aparecer”.
Fui a Coordinación Federal infinidad de veces, a Campo de Mayo, a la cárcel de Devoto. Me acuerdo que un día estando ahí corrí, detrás de un camión celular que pasó, gritando: “¡Ahí está mi hijo!”.
Luego vino
Todos los jueves igual, la marcha alrededor de la plaza. La marcha del 24 de marzo, día que asumía la maldita dictadura. Cada año que pasa, las esperanzas se diluyen. Las Madres seguimos sin parar, gracias a Dios, que nos da la fuerza necesaria para seguir adelante. No vamos a bajar los brazos, seguiremos luchando hasta ver en cárceles comunes con cadena perpetua a los responsables de los 30.000 desaparecidos.
Han pasado muchos años y todas las Madres estamos con mucha edad, pero mas juntas que nunca vamos a las escuelas, cárceles, hospitales, a dar charlas cuando es necesario; no nos quedamos quietas.
A mí personalmente, y a pesar del tiempo transcurrido, siempre me invade esa angustia de madre que le falta su hijo. Ese hijo que era el orgullo de su mamá, que a los 23 años ya era analista de métodos y sistemas. Estaba casado y tenía dos hijos, era todo amor y ternura. Esa es mi angustia. Había hecho el secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires y tenía 29 años. Espero que antes que el Señor me lleve, pueda ver a todos los genocidas como lo dije antes.
Carmen Lorefice
10 de junio de 2009