2009-07-14
Juicios en Mar del Plata
El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata condenó el pasado 3 de julio por unanimidad a prisión perpetua al ex militar represor Pedro Pablo Mansilla y absolvió al coronel Alejandro Duret, al término del juicio oral que se les siguió a ambos por el secuestro y asesinato del militante peronista Carlos Labolita, detenido ilegalmente en 1976 en Las Flores.
Los jueces Carlos Rozanski, Alejandro Esmoris y Nelson Jarazo consideraron culpable a Mansilla de los delitos de "privación ilegal de la libertad, agravada por haber sido cometido bajo violencia e imposición de tormentos agravado en virtud de tratarse de un perseguido político y homicidio calificado por alevosía, todos ellos en concurso real".
Sin embargo, y con Rozanski en disidencia, el tribunal dispuso que Mansilla continúe gozando del beneficio del "arresto domiciliario", lo que ahogó las voces de aprobación que la condena a perpetua había despertado en la sala atestada de familiares y amigos de la víctima y de militantes de derechos humanos.
En tanto, Duret, sindicado como uno de los máximos responsables del operativo de detención de Labolita, resultó absuelto por mayoría, también con Rosanski en disidencia, y que se ordenaba "su inmediata libertad" en relación a esta causa.
A continuación, reproducimos el comunicado que los organismos de Derechos Humanos y las organizaciones políticas y sociales de Mar del Plata redactaron después de la resolución del Tribunal.
ESCÁNDALO JUDICIAL EN MAR DEL PLATA
DURET: EL CARRASCOSA DE LOS GENOCIDAS
Es una vergüenza para el Poder Judicial, para el Estado de Derecho y la para
Mar del Plata no puede ser el ejemplo de lo que no se debe hacer, ni se puede tolerar. Duret, cual Carrascosa de los genocidas, ha sido despachado libre de culpa y cargo, y estos siniestros cómplices, Jarazo y Esmoris, son funcionales a los genocidas, pues han ignorado el Instituto de
Este fallo es incoherente y absurdo, además de ser cobarde y humillante para las víctimas, sus familias, sus amigos, sus compañeros y para el mismo Estado de Derecho. Tenemos fe en
Tampoco podemos dejar de señalar que la presente absolución se instala dentro de una creciente obstaculización a la efectiva realización de Verdad y Justicia desempeñada por diversos sectores del Poder Judicial en los últimos años (por ejemplo: morosidad en los procesos de instrucción y juicio, tramitación de defensas sistemáticamente rechazadas, excarcelaciones generalizadas, detenciones domiciliarias, hostigamiento y revictimización a testigos, inusuales límites al obrar de las querellas, elevación a juicio por pocos casos, etc.) al amparo del avance político de quienes prefieren el perdón y el olvido de tan aberrantes delitos; lo que inscribe nuestra lucha en el contexto más amplio de la necesaria profundización de la democracia y, en particular, con respecto al Poder Judicial.