2010-07-20
Son tiempos de resucitar. De continuar la lucha de quienes fue su vida la defensa de su pueblo y la tierra. Han pasado más de doscientos años y el reclamo de verdad y justicia es el mismo.
Esas fueron algunas de las palabras que resonaron en el auditorio de Argentores al finalizar la función de “
Las Madres sostuvieron que no hay reconciliación ni olvido, y que la lucha es por justicia legal. Y con el grito de “¡Treinta mil detenidos desaparecidos! ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!” la historia se volvía cíclica, o repetida. Una historia de cuerpos desaparecidos, de injusticias, de opresión, de crueldad hacia los espíritus guerreros que batallaron para que el mundo que habitamos no sea una construcción exclusiva de algunos pocos pensadores y entendidos de la política, reunidos en los salones de la aristocracia a espaldas y sordos de los gritos de negros, mulatos, criollos, indígenas, hombres y mujeres humildes y trabajadores.
El unipersonal “