2010-10-14
Las Madres tenemos un recuerdo vivo y dolido de Santiago, fallecido el 12 de octubre de 2009, esposo de Matilde Mellibovsky, la que aún conserva su llamita imbatible de pura vida.
Santiago partió, tras mucho tiempo de seria enfermedad, sin haber conseguido la verdad sobre su amada hija Graciela, detenida desaparecida el 24/09/1976. Cuántos encuentros hemos tenido con Santiago, cuántos momento de diálogo, actos, celebraciones, comidas, penas compartidas.
El sitio web Sin Olvido, que sigue creciendo, se instaló gracias a la tenacidad de Santiago, que aportó fotografías de detenidos desaparecidos en gran cantidad. Leo Mellibovsky pide a una amiga que coloque un poema dedicado a Santiago por otro amigo, Gabriel Jacovkis, en esa página. Lo instalamos también en la nuestra, como homenaje a la lucidez y dignidad de su padre.
Se van
A Santiago Mellibovsky, in memoriam
Se van
cansados, con bronca,
las manos vacías,
la tristeza instalada en miradas que buscan
en los pozos del tiempo,
en la náusea, el aullido,
en los fondos del mar gris.
Se van
con la boca seca de gritar el nombre,
sólo con el recuerdo,
con la foto,
un cuaderno,
la sonrisa,
el guardapolvo,
el muñeco que despide la niñez.
Y a veces un poema.
Se van
rotos;
arrastran los pies por un camino amargo
sembrado de astillas,
de huellas perdidas,
rojas, borradas.
Arrastran los pies por la vejez deshecha,
por la esperanza,
por el eterno girar.
Se van.
Ya se van.
Se están yendo
y somos nosotros los tristes,
los solos, los mudos,
los que no sabemos,
los que no podemos decirles adiós.
Nos miramos sin vernos
en el hueco del ojo vacío,
en la mudez de la boca yerma,
en la limosna que no se da,
en el hijo que no nació,
en el mapa con fronteras de alambre de espino,
en el óxido del barco hundido,
en la paz que no viene
porque ya ha muerto en la espera atroz.
Gabriel Alejo Jacovkis, de Barcelona