Misa por los Desaparecidos en la Iglesia Santa Cruz

2008-05-19

 

“Creemos en una iglesia circular”, dijo el padre Carlos Saracini, desde un atrio colocado en medio de la iglesia de la Santa Cruz, rodeado de los bancos dispuestos en ronda, alrededor de pañuelos blancos estampados en el piso. En una celebración atípica, sin los protocolos acostumbrados, la murga “Cachengue y Sudor” hacía retumbar bombos y platos en las naves, cantando “Somos los guardianes de la esperanza, que crece y avanza, del sueño subversivo y libertario, del amor, la utopía que no han podido asesinar”.

 

En carteles pintados con aerosol se recordaban las consignas,“La vida reclama: Julio López, Aparición con Vida, Carlos Fuentealba, Justicia, Los chicos del Pueblo, El hambre es un crimen”. Aún se podían ver las recientes y reticentes pintadas de “Viva Videla” sobre dos columnas, lo que suscitó la reflexión del padre “Repudiamos la apología del terrorismo de Estado”.

  

En sus comienzos, esta eucaristía que hoy se hace por los 30 mil desaparecidos, estaba dedicada a Mónica Mignone y luego se extendió al grupo que junto a ella realizaba trabajo social en la villa del Bajo Flores.

 

El padre Antonio Puigjané, pidió perdón en nombre de las altas esferas eclesiásticas que le dieron la espalda al reclamo por la aparición con vida a las Madres cuando recién comenzaba su peregrinación. Recordó la ignorancia que existía en provincias como La Rioja, donde se enteró mucho tiempo después de la existencia de un grupo de mujeres que reclamaba en la Plaza de Mayo. Como miembro de la iglesia, una vez en Buenos Aires, acompañó a las Madres todos los jueves con sus hábitos, y en más de una oportunidad recibió amenazas de los militares.   

 

 

“Inocentemente pensábamos que el gobierno, Videla, nos iba a dar una respuesta”, recordó Marta Vásquez y se lamentó, “han pasado 30 años y seguimos esperando esa respuesta”. Expresó que las preocupaciones que hoy tienen las madres son, la necesidad que el país tiene de levantarse, de vivir en paz, con dignidad, sin hambre ni desnutrición, con educación, salud, hospitales con médicos y elementos, jubilados con una buena jubilación, derecho a la vivienda, y concluyó, “hoy nuestros hijos querrían lo mismo que en aquella época”.

 

 

“A 31 años del golpe cívico militar mas cruel que tuvo la Argentina, con apoyo de una parte de la jerarquía eclesiástica y precedido por el accionar de la Triple A, y a 30 años en que un conjunto de mujeres y Madres deciden hacer pública la detención y el secuestro de sus hijos, 30.000 razones nos convocan por la Memoria, la verdad y la justicia. El tener memoria es luchar contra la impunidad, es rescatar de la fantasmal  categoría de desaparecidos, asignándoles nombre y rostro, a los miles de seres humanos que pretendían una sociedad más justa” fueron las palabras de Enriqueta Maroni, quien agregó, “los juicios por crímenes de lesa humanidad deben continuar, siguiendo una política de estado. Nuestro  compromiso nos hace volver a nuestra primer consigna, Aparición con Vida de Julio López; y en relación a nuestros detenidos desaparecidos, decimos que todos y cada uno, son y serán presentes, dolorosos y sin respuesta, pero memoria viva y diaria que alimentan nuestra acción”.

 

 

Taty Almeida agradeció a los pasionistas y a tantos otros sacerdotes que practican la doctrina de cristo, como decía monseñor Angelleli, “con una oreja en el pueblo y la otra en el evangelio”. Señaló que la frase “por algo será” es un orgullo para las Madres, porque sus hijos asumieron un compromiso político y social, defendían sus ideales, y enfatizó “nosotras reivindicamos a todos los que lucharon, a los del E.R.P., a los Montoneros, con armas o sin armas” aclarando que “esa manera de luchar por supuesto hoy no la podemos traer, pero el contenido sí”.

 

 

A las palabras de las Madres, siguieron pequeñas representaciones que encarnaban a los desaparecidos, a Julio López, y a distintos actores sociales. El trabajo de un mimo dio vida al recorrido que realizaron las Madres, desde que dieron a luz y se llevaron a sus hijos, hasta comenzar las rondas, cuando los presentes fueron invitados a girar junto a las madres en el centro de la Iglesia, dando por concluida la misa con la comunión.       
Pelicula madres madres
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