2008-11-20
“De ingenuas mujeres, amas de casa, la mayoría de nosotras nos convertimos en luchadoras y defensoras de los Derechos Humanos”, dijo Marta Vásquez, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en la sala llena de pañuelos blancos.
El martes 18 de noviembre, alrededor de las tres de la tarde, se iniciaron las Jornadas “Solidaridad y Compromiso Social” en el Centro Cultural de
El acto de inauguración comenzó con la proyección de un video institucional sobre el Proyecto 30. Luego, se invitó al orador y las oradoras a que se acerquen a la mesa. Marta Vásquez fue la primera en hacer circular la palabra. La historia del movimiento de Madres, la importancia del encuentro y la organización en la lucha, el recuerdo a las Madres del Dolor y a todas las mujeres que se reúnen en la actualidad para hacer oír sus voces, fueron algunos de los temas que recorrió su discurso. “Con el tiempo, el dolor se transformó en lucha y la lucha en resistencia activa (…) Nuestro esfuerzo consiste en saber juntarnos y luchar”; reflexionó.
Pichona, del comedor comunitario “Los Pichones”, continuó la ronda del micrófono. Hace diez años que esta mujer, Neri Paez, sostiene un espacio para dar de comer a las chicas y chicos de la villa 31 bis. Con intensa humildad contó brevemente su extenso trabajo en el lugar y aprovechó la ocasión, el tiempo y el espacio para hacer público su pedido: un horno. Para contener a los chicos en un mismo lugar, con una actividad transformadora como el cocinar. “Así, ellos pueden aprender y salir a vender sus productos, como fuente de trabajo”. También mencionó que hay una parte de la loza del techo que resta terminar, y apeló a quien pueda ayudar a terminar la obra.
Zulma, del cuerpo de delegados del barrio, inició su intervención diciendo: “Es muy difícil representar a un barrio con tantos problemas. Ningún gobierno quiso que nos organizáramos. Quiero agradecer a todas las Madres de Plaza de Mayo, pero en especial a Enriqueta Maroni. Ella estuvo presente, un día de difícil lluvia, cuando los vecinos de la villa necesitábamos la presencia de un pañuelo blanco”. Su compañero, Jorge Vargas, delegado de la villa 31 bis expresó la importancia de “abrir el diálogo con el gobierno nacional para poder llevar adelante nuestro proyecto de radicación de la villa. Para poder trabajar y estar todos en un proyecto de vida digna”.
La mesa cerró con la participación de Paula Maroni, coordinadora del Proyecto 30. Desde una perspectiva política, describió el territorio. Un espacio donde la contradicción del capitalismo, la explotación y los explotados, lejos de ocultarse están violentamente a la vista. “La villa es un lugar muy especial. Tiene sus íconos de lucha, como el padre Mugica. Y está rodeada por los edificios que concentran el poder económico y político. Son tierras muy codiciadas”.
En relación a la perspectiva del Proyecto, explicó que el aporte particular que las Madres de Plaza de Mayo pueden dar a uno de los tantos trabajos sociales que se realizan en la villa, es su mirada sobre los derechos. Comprender que el acceso a la salud, la educación, el trabajo, la vivienda digna, la recreación, son derechos que deben ser cumplidos. Y, por lo tanto, organizarse y exigir su respeto, cuando son vulnerados. “Lo que las Madres tienen para transmitir es el poder de la organización”.
Al momento de evaluar lo ya caminado, Paula reconoció aciertos y errores. Y rescató, como mayor logro, “haber construido un lazo, un vínculo”. Porque aprendieron que “respetar, comprometerse y ser constante, son la clave para trabajar en cualquier territorio”.
Cuando finalizó la charla, los vecinos Omar y Carmelo se acercaron desde el público para también dar sus opiniones. “Nosotros, en los años setenta, quisimos cambiar la historia. Quiero reivindicar a los hombres y mujeres que ya no están. En primer lugar a Gustavo, el hijo de Nora Cortiñas, militante de
En la sala estaban presentes las mujeres del taller de tejedoras y el Subsecretario de Cultura de