2010-08-05
Carlos Gustavo Cortiñas, detenido desaparecido el 15 de abril de 1977, fue homenajeado en
El acto se realizó el 28 de julio de 2010 y contó con un panel integrado por Nora Cortiñas mamá de Gustavo y Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el ministro de Economía y Finanzas Públicas Amado Boudou, el jefe de gabinete de
“Este nos es un acto partidista ni oficial, es un acto de memoria y de derechos humanos. Todos los detenidos desaparecidos tendrían que tener un homenaje así”; expresó Nora muy agradecida por todo el trabajo realizado. A las palabras de los panelistas se sumaron imágenes de Gustavo en su militancia, un poema escrito por Nora y leído por Mona Moncalvillo, la música de Ignacio Copani y una carta de una compañera de Gustavo, Mónica Canizo.
La familia, compañeras, compañeros, amigos y “hermanas de la vida” compartieron el calor y la emoción del encuentro. Antes de hablar y descubrir entre todas y todos la placa que lleva el nombre de Gustavo, Norita llamó a su familia cercana para estar juntos y acompañados.
“Los treinta mil desaparecidos van a descansar en paz si la lucha continúa, si sabemos toda la verdad de lo que pasó, si hay justicia con condena perpetua y efectiva para los genocidas en cárceles comunes, si no olvidamos. No pudieron cortar todas las flores, la verdad empieza a emerger desde la tierra”.
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Esta es la carta que redactó Mónica, compañera de Gustavo en
Mi nombre es Antonia Canizo, fui empleada de
Gustavo era un muchacho muy alegre, trabajador y muy inquieto, frente a todos los temas los cuestionaba e indagaba hasta que se formaba su propia opinión, una vez que aclaraba sus dudas y tomaba una postura ante la situación no había nada que lo desviara de la decisión que asumía, es decir no era un improvisado y sí era firme y consecuente con aquello que asumía como propio.
Gustavo fue para mí al principio como un hermano menor (teníamos siete años de diferencia, y en Saldías lo conocían por el Pollito porque era el más chico de todos los militantes que venían de fuera del barrio) pero rápidamente se transformó en un compañero importante en la consulta y en la concreción de las tareas necesarias. Ya en 1972 Gustavo decidió que debía encarar su militancia allí donde el vivía y pasó a militar en la zona oeste, en Morón.
Aunque estos genocidas hayan “desaparecido” a Gustavo y a tantos otros compañeros, no pudieron callarlos, siguen presentes todos los días en los compañeros que siguen persiguiendo la construcción de esa Patria y en este caso especialmente en el compromiso contundente de Nora Cortiñas, su madre que gracias a Dios, como “aguijón” permanente nos recuerda con su lucha cotidiana que Gustavo y todos los compañeros desaparecidos siguen Presentes en la medida que sigamos levantando las banderas que permitan construir un País con Memoria, Verdad y Justicia.
Buenos Aires, julio 28 de 2010
Antonia Canizo