2011-05-17
El jueves 6 de mayo el Instituto Espacio para
La sala Jorge Luis Borges, muy amplia, se llenó. Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Haydeé Gastelú de García Buela, Aurora Morea, Mirta Baravalle, Nora Cortiñas y Taty Almeida acompañaron toda la presentación desde la primera fila. Y al finalizar la misma, también bailaron al ritmo del son cubano.
Marta Vásquez, presidenta de Madres, integró el panel. Junto a ella expusieron Ana María Careaga, Directora ejecutiva del IEM, Osvaldo Bayer, escritor, historiador y periodista, Osvaldo Delgado, psicoanalista y docente, y Beinusz Szmukler, abogado y consejero del IEM.
“Después de muchos años de lucha inclaudicable, sostenida, para que el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia comenzara a plasmarse, nos vemos convocados a pensar otras cuestiones que además de lo jurídico nos atraviesan. Por ejemplo, el papel de los medios de comunicación masiva en la cobertura de los juicios; o el plano emocional, afectivo, durante las audiencias”. Expresó Ana María al comenzar el encuentro, y con esa introducción sintetizó el espíritu del libro: un abordaje integral de los juicios por delitos de lesa humanidad.
Osvaldo Bayer, a partir de la frase “las mujeres tenemos que volver a construir lo que destruyeron los hombres”-pronunciada por mujeres que se dedicaban a reordenar los escombros en la calle durante la segunda Guerra Mundial- unió con su profunda sabiduría el genocidio al pueblo judío con el genocidio argentino durante el terrorismo de Estado.
Después, continuó con la palabra Osvaldo Delgado. Su exposición giró en torno a la pregunta disparada por Bayer: “¿cómo fue posible?”. “Ninguna teoría política ni económica explica el por qué se arrojó gente al mar, no explican la tortura, no explican el goce de los asesinos. Un goce perverso y doble, porque gozaron de la impunidad. Hoy, ya no pueden gozar de la impunidad. Los juicios son un nuevo contrato social; el mejor legado para las futuras generaciones”.
Marta Vásquez, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, abrió su relato diciendo: “Nosotras nunca quisimos llamar locos a los genocidas, ahora entiendo por qué”; vinculando su exposición con la de Delgado. “Este es un libro para nosotras –dijo mirando a sus compañeras-. En este libro he leído que
El cierre de la mesa estuvo a cargo de Beinusz Szmukler, quien aportó su mirada legal y jurídica y explico que los juicios por delitos de lesa humanidad son juicios con garantías, no privilegios.
De pie, con aplausos, emociones y baile, el público se fue yendo poco a poco, al ritmo del son cubano y la entonación de “tu querida presencia”.