Causa ESMA: Crónica 5

2011-06-06

 

LAS AUDIENCIAS DE LOS JUICIOS SON PÚBLICAS

 

Para presenciar los debates, presentarse con DNI, cédula o pasaporte original en el 6º piso de los tribunales de Av. Comodoro Py 2002 media hora antes del comienzo de las audiencias, para acreditarse.

 

ENAMORADOS DE LA JUSTICIA. CRÓNICAS INFORMALES DE

AUDIENCIAS JUDICIALES POR DELITOS

DE LESA HUMANIDAD

 

Crónica 5. Causa Centro Clandestino de detención, tortura y extermino

ESMA,1er tramo. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 2 de junio de 2011

 

Lindo día afuera, donde es posible caminar sin pensar en juicios ni criminales tantos años impunes. En la sala de audiencias subterránea el techo se cierne sobre el público con cierta opresión. No es fácil sonreír allí, salvo cuando un alegato menciona despropósitos (que tienen claros propósitos) expresados por los imputados. Los abogados del CELS Carolina Varsky y Gerardo Fernández leen su alegato alternadamente, con contenida pasión.

 

La memoria da un salto ante cada nombre que surge al aire. Tantas víctimas (militantes, pues el vocablo “víctima” no implica pasividad, aunque también sus pequeños hijos fueron secuestrados, amenazados, incluso torturados) ya conocidas y amadas por 24 años de denuncias sobre ellas, tantas voces que ya no sonarán, tantas guitarreadas lejos, en el pasado ...  Bety Firpo, sobreviviente, impidiendo heroicamente, en pleno centro clandestino, que un represor se lleve a un bebé a torturar para que el padre “hable”; Fernando Brodsky, 22 años, maestro de  jardín de infantes desaparecido, comentando a otro preso clandestino su propia tortura; Osvaldo Barrios y Susana Leiracha, sobrevivientes, serenos en la incansable denuncia; Ana María Martí, Sara Solarz de Osatinsky y Alicia Milia de Pirles … cuántos años hemos necesitado para comprender el coraje de su denuncia tempranísima ante la Asamblea Nacional de París, en octubre de 1979, ya fuera de la ESMA pero aún acosadas por los marinos represores.

 

Muchos jóvenes en el público. Rostros desconocidos, lo cual nos alegra. También da gusto encontrar los de las personas que sí conocemos: Juana, cuyo padre, el diputado Diego Muniz Barreto fue asesinado en marzo de 1977 en un arroyo de Entre Ríos por el condenado a reclusión perpetua Luis Patti y sus secuaces. Miembros de H.I.J.O.S. Un joven investigador norteamericano de origen indio, observando atento el trascurrir de la audiencia. En primera fila, Sara y Mauricio Brodsky. Sus rostros en tensión miran hacia los represores sentados al frente; sólo la justicia cabal reparará en mínima parte lo que sufren estos ancianos por su hijo menor, hundido en el infierno de la ESMA. Jamás han buscado venganza.

 

Ambos, como todos quienes asistimos a las audiencias y apoyamos estos juicios, coinciden en su corazón y sus acciones con las declaraciones de “DH Colombia”, la página web de la Red de Defensores no Institucionalizados. En la hermana Colombia hubo un reciente combate entre guerrilla y paramilitares. Quedaron muertos dos “paracos”. El gobierno se negó a enterrarlos y afirmó –falazmente- que no hay más combates ni existen ya los paramilitares. Pese a que éstos son sus enemigos, una “Comunidad de Paz” integrante de la Red decidió enterrarlos. La Comunidad declaró el 1 de junio pasado:

 

Nuestra lucha por la justicia es completamente ajena y contraria a todo sentimiento de venganza. Nosotros exigimos justicia; le decimos NO a los actores armados; les exigimos respeto; no cedemos a sus exigencias; no retrocedemos ante sus amenazas y sus actos de barbarie. Ellos ciertamente generan en nosotros miedo e intenso dolor con sus actuaciones criminales, pero lo que nunca han logrado ni podrán lograr es generar odio en nosotros. Nuestros corazones palpitan por la Vida y jamás vibran con la Muerte. Por ello mismo, exigimos justicia, no venganza. (…). Al caminar en búsqueda de estos restos exponiendo con ello nuestras propias vidas, sólo quisimos mostrar que la Vida sólo tiene su plenitud y expresión en la realización de los ideales de justicia. Nos contraponemos a los sembradores de la muerte, quienes sólo generan dolor y muerte con sus armas, aunque nunca logran asesinar la resistencia civil, esa que construye y le da sentido a un mundo libre de opresiones, de impunidad y de injusticia”.

 

Final de audiencia: los abogados han explicado la necesidad de ponderar las pruebas “indiciarias” –p.ej. hubo órdenes aberrantes no escritas … ¿cómo probarlas? Señores jueces, miren y valoren la masividad y la planificación de la represión-,  los alcances de la “autoría mediata” (en que consideran inmersos al Contralmirante Manuel Jacinto García Tallada, el vicealmirante (R) Oscar Antonio Montes y el Capitán de Corbeta Jorge Eduardo Acosta), el carácter de “dominio funcional” en que incurrieron todos los demás, obedientes debidos y represores creativos, como el mismo Acosta, quien a la vez participa de la misma condición que sus subordinados: mandaba, sí, pero también ejecutaba, y cómo ... Apreciemos, si no, su original modo de probar sobre el cuerpo de un desaparecido la intensidad del veneno que portaban esos dardos que le causaban entusiasmo, traídos por él de Estados Unidos-. La represión planificada y sistemática se pudo perpetrar porque los mandos escogieron a hombres altamente cualificados para reprimir. Nacidos y formados para ejercer acciones estandarizadas, gente sádica pero regimentada … Una suerte de aristocracia de delincuentes de lesa humanidad.

 

Por esos delitos de lesa humanidad, que constituyen crímenes aberrantes, el CELS lanza su pedido: prisión perpetua para 15 de ellos, y 25 años de cárcel para tres de los delincuentes: Juan Antonio Azic, Carlos Capdevilla el Tommy, Adolfo Miguel Donda.

 

Como siempre, un prolongado aplauso (bien afuera de la sala de audiencias, no sea que tengamos impedida nuevamente la entrada por haber aplaudido) espera la salida de los abogados, en este caso del CELS, y sus ayudantes. La frialdad de la fea antesala se va templando, la tensión va dejando lugar a la calma, las risas, los abrazos. Reparación, reparación, hay que acariciar esta palabra, matizarla, asignarle toda la gama de sus acepciones, disfrutarla  desde lo pequeño, desde el mínimo hecho de ver un par de esposas que se cierran en las muñecas de los criminales de lesa humanidad cada vez que en sala de audiencias se les ocurre ir al baño …

 

María Adela Antokoletz.    
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