2010-10-05
RUTINA Y NOVEDAD: REPRESORES EN EL TERCER JUICIO DE CAMPO DE MAYO
El lunes 27 de setiembre de 2010 varias Madres hemos asistido en el auditorio “Hugo del Carril” de José León Suárez, conurbano bonaerense, a la audiencia inaugural del juicio oral y público contra dos militares –Santiago Riveros y Reynado Bignone, ya condenados y en cárcel común por la anterior causa Floreal Avellaneda-, y dos policías, Fernando Meneghini y Luis Abelardo Patti, ambos ex comisarios y el último ex intendente de Escobar, por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra Gastón Goncalvez, Diego Muniz Barreto y Juan José Fernández, y la familia D ´Amico y Carlos Souto.
Ver al ex presidente Bignone o al ex Jefe de Institutos Militares Riveros es ya rutina, como sucede con Luciano B. Menéndez y Antonio Bussi en el noroeste. Pero “la estrella” del juicio es, sin duda, el temible policía Patti, al fin conducido a los estrados judiciales. Este represor escuchó toda la audiencia en camilla; aduce estar enfermo, pero sin duda no lo está en demasía, pues el Tribunal Oral Federal Nro. 1 de San Martín consideró que podía asistir al juicio. Esperamos que siga escuchando las restantes audiencias, incluso la sentencia, que confiamos sea de prisión efectiva en las cárceles que ese uniformado tan bien conoce desde la práctica represiva.. Confiamos en lo mismo para los restantes imputados.
Muchas veces hemos comentado entre nosotras y con tantos compañeros las sensaciones que nos envuelven como parte del público. Tras 25 años de espera y tenacidad, comprobamos al fin que la justicia, aun con sus fallas, empieza a moverse. Las palabras con que la fiscalía solicita la elevación a juicio van construyendo el edificio, virtual todavía pero de gran potencia, que instalará a la justicia entre nosotros. Asistir a los juicios, sabiendo que en estos momentos no hay procesos similares en el mundo, es altamente reparatorio. Nadie nos devolverá a aquellos que perdimos; pero estos juicios cavan cimientos perecederos para la sociedad en que vivimos y en que viven nuestros nietos.