2011-10-13
Hoy, 13 de octubre de 2011, las Madres recordamos con un cúmulo de emociones el otorgamiento en 1980 del premio Nobel de la Paz a nuestro hermano Adolfo Pérez Esquivel.
Adolfo llevaba largos años conduciendo el Servicio Paz y Justicia en la Argentina y a lo largo y ancho de nuestra Patria Grande. El otorgamiento del Premio fue el reconocimiento a una coherente trayectoria y, a la vez, una advertencia a la dictadura cívico militar argentina.
Las Madres recordamos muy bien el desconcierto de las autoridades de facto, de la mayoría de los medios de comunicación -que se limitaron a anunciar, brevemente: "El premio Nobel a un argentino", del falaz periodista Bernardo Neustadt que opinó se trataba de una recompensa "política" y, en fin, de la cúpula de la Iglesia Católica, que sólo dos días después atinó a publicar, palabras más palabras menos, la siguiente noticia: Aclaramos que el Servicio Paz y Justicia no debe confundirse con la Comisión Nacional Justicia y Paz de la Iglesia Católica.
Adolfo, hijo de esta Iglesia, mantiene sin embargo un talante saludablemente ecuménico. Forma parte de las personas que, en este mundo, trabajan por la paz y el bien de los demás. Lo saludamos fraternalmente en este 31º aniversario.